Un agente con IA contesta el teléfono de tu negocio, toma el pedido y se lo manda a tu equipo. A cualquier hora.
Todos atienden el mostrador y el teléfono se queda sonando.
Llaman después del cierre y nadie levanta el pedido.
Quien contesta no está, y el cliente no deja recado.
Un recado mal anotado es un pedido mal surtido.
Cada llamada sin contestar es un pedido que se va con quien sí contestó.
Los contestadores automáticos tienen una rama por cada respuesta posible y se rompen cuando alguien dice algo distinto. Aquí no hay ramas: hay una conversación.
Configuras el agente contestando preguntas, no escribiendo flujos.
Qué vendes, cómo quieres que hable y qué datos necesita cada pedido: producto, cantidad, entrega, dirección.
Se revisa que el agente esté completo y se aplican las políticas de la plataforma antes de publicar cada versión.
A cualquier hora, en hora pico o con todo tu equipo ocupado. El cliente no se queda con el teléfono sonando.
Pregunta lo que falta, responde dudas y registra los datos del pedido durante la conversación.
Termina con un resultado y avisa a tu sistema por webhook, con reintento si no contesta.
Nada de «alguien llamó y no sé qué quería». Cada una cierra con un resultado y los datos capturados.
Producto, cantidad, entrega y dirección, tal como los pediste en la entrevista, listos para surtir.
Para la entrega, el agente elige del calendario («este jueves») y el sistema resuelve el día, para que no se equivoque de fecha.
Cuando el cliente pide algo que el agente no debe resolver o quiere hablar con una persona, la llamada pasa a tu equipo.
Si no se puede completar el pedido en la llamada, queda lo capturado para que tu equipo continúe.
El resultado llega por webhook. Si tu sistema no responde, el aviso entra a una cola de reintentos y no se pierde.
Cada llamada queda reconstruible de punta a punta: qué pasó, en qué orden y cómo terminó.
Si la conversación no va a ningún lado o el cliente lo pide, la deriva a tu equipo en lugar de insistir.
Si piden algo fuera de lo que configuraste, lo registra o lo pasa con un humano.
Las fechas se eligen de una lista cerrada y el sistema las resuelve.
No se escribe lo que dijo la persona, solo su longitud. Los registros se eliminan a los 30 días.
Las reglas de conducta del agente no viven dentro de tu configuración. Se vuelven a aplicar cada vez que publicas una versión, así que cuando mejoramos una regla, tu agente la recibe en la siguiente publicación.
Y como esas reglas no las escribe cada negocio, ningún agente puede salirse de ellas, aunque la configuración de un negocio se quede atrás.
Afinar lo que pregunta no debería costarte llamadas reales.
Mismo agente, mismas reglas y mismo cerebro que la llamada real, sin que suene un teléfono. Es donde se afina el tono y lo que pregunta.
Estado, turnos, datos capturados y resultado, actualizándose en vivo durante la conversación.
Cuéntale qué vendes y qué necesita cada pedido. De ahí sale el agente, sin escribir flujos ni código.
El agente no depende del ERP. Cada pedido llega a tu sistema por webhook con los datos capturados. Corre sobre Amazon Connect y AWS.
Con Gestino ERP la conexión con tu sistema de ventas es más directa. Con Cobranza Automatizada, la llamada se suma a WhatsApp y correo en el mismo caso.
El Agente de Voz está en desarrollo activo. Buscamos los primeros negocios que quieran probarlo y ayudarnos a darle forma.
Te decimos en qué etapa está el agente, si tu caso de uso encaja y cuándo podrías empezar.
"El pedido que se te iba por una llamada sin contestar, ahora queda registrado y llega a tu equipo."
Cuéntanos cuántas llamadas de pedidos se te escapan hoy y te ayudamos a contestarlas con IA.
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